El agua avanza y la provincia afronta un esquema de crecidas cíclicas

Hasta anoche, la capital de Corrientes permanecía en una situación crítica al filo de ingresar formalmente en etapa de evacuación. Con una marca de 6,98 metros registrada en el puerto capitalino -a tan solo dos centímetros del umbral fijado en los 7 metros-, las autoridades prevén que la marca oficial se rebase holgadamente durante este lunes. Aunque por el momento no hay centros urbanos habilitados con evacuados oficiales en Capital, numerosas familias de los sectores ribereños ya iniciaron procesos de autoevacuación preventiva. En Goya esta mañana el nivel del río se ubica en 5.38 metros estacionario.

El avance del río Paraná ya impacta de manera directa en barriadas vulnerables de la periferia capitalina como Punta Taitalo, Santa Marta, Esperanza y La Tosquera. Frente a este escenario, el director de Defensa Civil de la Provincia, Bruno Lovison, confirmó que el esquema de monitoreo y asistencia se mantiene en alerta permanente. «No cambia en absoluto el panorama; se sigue acompañando el proceso de crecimiento, ya que el río tiene para crecer algunos centímetros más por lo menos hasta el martes o miércoles», explicó el funcionario respecto a la dinámica local.

En el plano provincial, el impacto hídrico se extiende a lo largo de ambas cuencas fluviales y deja un saldo de 396 personas desplazadas. Sobre el río Paraná, los puertos de Itatí con 8,15 metros y Paso de la Patria con 7,37 metros se encuentran en estado de evacuación y en paulatino ascenso. En tanto, sobre la margen del río Uruguay, la localidad de Paso de los Libres registra una escala de 9,29 metros en etapa de evacuación, albergando a 31 pobladores asistidos en centros de contención.

Pese a la tensión reinante en el tramo central del Paraná, los informes oficiales observan una paulatina desaceleración en los caudales del tramo superior. De acuerdo con el análisis de Defensa Civil, el pico máximo de la onda de crecida ya atravesó los puntos más septentrionales del territorio correntino.

«Entendemos que la onda de crecida ya no es tal como la veníamos teniendo; seguramente pasó Itatí y a partir de mañana pueda empezar a no crecer tanto, replicándose esa tendencia aguas abajo», detalló Lovison al evaluar la evolución del caudal.

Sin embargo, esta tregua temporaria no implica el fin de la emergencia, ya que los especialistas anticipan un comportamiento hidrológico marcadamente cíclico impulsado por las dinámicas climáticas de El Niño. Al ser consultado sobre si se prevé una sucesión constante de repuntes y bajantes durante los próximos meses, Lovison ratificó la proyección: «Entendemos que sí; seguramente la semana que viene o la siguiente tendremos nuevas lluvias en la cuenca alta y eso haría que el río vuelva a subir». De este modo, la provincia se prepara para un periodo prolongado de variaciones fluviales alternadas que exigirán mantener activos los mecanismos de alerta comunitaria.