En la fiesta patronal, el obispo, Monseñor Gustavo Montini, invitó a la comunidad diocesana a emprender un camino de conversión pastoral y propuso fortalecer la identidad eclesial.
La diócesis de Santo Tomé celebró el 3 de julio el 47° aniversario de su creación, coincidiendo con la solemnidad de Santo Tomás Apóstol, patrono de esta comunidad diocesana.
En ese contexto, el obispo diocesano, monseñor Gustavo Montini, reflexionó sobre las Orientaciones Pastorales 2026-2029, un documento que propone a la comunidad emprender un proceso de renovación con el lema “Raíces para crecer, alas para volar”. Allí plantea una pregunta que orientará el camino de los próximos años: “Santo Tomé 2029: ¿una Iglesia que atrae o que sólo sobrevive?”.
Un camino de esperanza y conversión pastoral
“Las orientaciones identifican tres grandes heridas de nuestro tiempo -la ecológica, la fraterna y la psico-espiritual- e invitan a responder con una Iglesia samaritana, cercana y misionera”, señaló el prelado, quien destacó que la evangelización y la sinodalidad serán los ejes centrales del camino diocesano, entendiendo que todo el Pueblo de Dios está llamado a anunciar el Evangelio y a caminar unido.
El itinerario pastoral se desarrollará progresivamente hasta 2029, con un trabajo especial en parroquias, capillas, movimientos, instituciones educativas y las distintas áreas pastorales de la diócesis.
Al celebrar este nuevo aniversario, la Iglesia de Santo Tomé renovó también la profesión de fe de Santo Tomás: “Señor mío y Dios mío”, reafirmando su compromiso de ser una comunidad que no sólo conserve su historia, sino que salga al encuentro de los hombres y mujeres de hoy para anunciar a Jesucristo con alegría y esperanza.





