El prelado invitó a reflexionar sobre la paternidad a la luz de las Sagradas Escrituras, manifestando un fuerte acompañamiento para quienes atraviesan contextos de vulnerabilidad, soledad o encierro.
A través de un mensaje difundido por los canales oficiales de la Diócesis, el obispo de Goya, monseñor Adolfo Canecín, hizo llegar su cercanía y bendición apostólica a todos los padres al celebrarse su día este domingo.
El prelado invitó a reflexionar sobre la paternidad a la luz de las Sagradas Escrituras, manifestando un fuerte acompañamiento para quienes atraviesan contextos de vulnerabilidad, soledad o encierro. Asimismo, el pastor diocesano compartió un íntimo recuerdo familiar para homenajear la memoria de su fallecido progenitor.
Reflexión sobre la orfandad en el mundo y el valor de la fe
El conductor espiritual de la comunidad goyana apeló a las citas bíblicas para graficar la necesidad de afecto paternal que atraviesan las sociedades actuales.
Monseñor Canecín inició su alocución invitando a repasar el rol de los progenitores desde una perspectiva teológica: “En la Biblia encontramos muchos textos que nos hablan de nuestro Padre Dios, de quien proviene toda paternidad en el cielo y en la tierra”.
En ese marco de análisis conceptual, el obispo remarcó la sed de amor que percibe en el entramado social: “Un día un discípulo le dijo a Jesús: “Muéstranos al Padre y nos basta”. ¡Qué expresión tan bonita!. Cuánta experiencia de orfandad hay en este mundo. Sin embargo, el Espíritu Santo nos hace clamar Abba, Padre, por eso debemos decirle con confianza: “Papá, papito””.
El recuerdo de los padres presos, enfermos y rodeados de afecto
La bendición pastoral abarcó de forma transversal las distintas realidades civiles, penales y de salud que atraviesan los hombres de los departamentos del sur provincial.
Con un marcado tono de empatía institucional, Canecín desglosó su saludo hacia las realidades más complejas de la comunidad.
En primer lugar, dedicó un sentido párrafo a los padres privados de la libertad: “Recuerdo las veces que me tocó celebrar la misa en el Día del Padre en la cárcel. Ahí están muchos padres en esta circunstancia de carcelación. ¡Cuántos sentimientos se agolpan en la mente y en el corazón!”.
Posteriormente, extendió su abrazo hacia los convalecientes y aislados: “Pienso en quienes están visitados por la enfermedad y en aquellos padres solos, esos que no reciben ninguna visita”, contrastando estas realidades con el júbilo de aquellos que transitan el domingo rodeados del amor de sus esposas e hijos, anunciando que ofrecerá la Santa Misa por cada uno de ellos.
Raíces familiares y el homenaje íntimo a Pedro Emeregildo Canecín
Hacia el cierre de su alocución, el obispo se corrió por un instante de su rol estrictamente protocolar para conmemorar su propia historia de vida filial.
Monseñor decidió abrir su corazón con nostalgia para compartir un retazo de su intimidad con los fieles del Taragüí: “Hoy quiero hacer memoria de mi papá, Pedro Emeregildo, quien el 13 de enero del año 1975 vivió su pascua de este mundo al Padre”.
El prelado reveló una costumbre cotidiana que mantiene en su hogar como una forma de mantener viva la gratitud: “Yo recuerdo siempre con mucho cariño a mi papá; tengo su foto en la mesita de luz de mi habitación”, tras lo cual dejó una recomendación práctica para los hogares: “Invito a cada hijo a tener las fotos de sus respectivos padres”, concluyendo su intervención con el rito litúrgico de la bendición trinitaria.





