Un informe nacional reveló que el 73% de los argentinos no llega a mitad de mes con sus ingresos. El alquiler, la comida y las deudas absorben casi todo el salario y ahorrar ya se convirtió en un privilegio para pocos. Trabajar no garantiza tener estabilidad económica.
En Argentina, desde hace ya un tiempo, las familias viven haciendo cuentas, postergando compras, refinanciando deudas y recortando gastos básicos para poder sobrevivir y cubrir así amplia manta de gastos fijos. Bajo esa coyuntura, el salario ya no funciona como una herramienta de progreso, sino en muchos casos apenas como un mecanismo de subsistencia.
Esa realidad quedó reflejada en el estudio “¿Qué pasa con el salario?”, elaborado recientemente por la encuestadora Bumeran, que expuso con crudeza el deterioro de la percepción salarial en Argentina.
Los números son contundentes y muestran un fenómeno que atraviesa a buena parte de la clase la sensación de que trabajar ya no garantiza estabilidad económica.
El dato más fuerte del relevamiento expone hasta qué punto se profundizó el malestar económico. El 74% de los trabajadores argentinos considera que su poder adquisitivo empeoró en los últimos meses. El salto es impactante si se compara con el mismo estudio realizado en 2025, cuando ese porcentaje era del 58%.
Es decir, la percepción negativa creció 16 puntos porcentuales en apenas un año. Y eso ocurre en un contexto donde la inflación ya no corre al ritmo explosivo de períodos anteriores.
La conclusión es para gran parte de la población, la desaceleración inflacionaria todavía no se traduce en una recuperación concreta del ingreso real. Los precios pueden subir menos rápido, pero el salario sigue llegando tarde.
La pérdida acumulada de poder adquisitivo dejó marcas profundas. Durante años, los ingresos quedaron por detrás de la inflación y millones de trabajadores debieron resignar consumo, calidad de vida y capacidad de ahorro. Hoy, incluso con una inflación más moderada, la sensación predominante es que el deterioro continúa.
La encuesta muestra además que la percepción sobre la insuficiencia salarial es prácticamente unánime. El 87% de los trabajadores argentinos asegura que su sueldo no alcanza para cubrir las necesidades básicas.
Solo un 13% considera que sus ingresos son suficientes. El dato expone una realidad tener empleo ya no garantiza tranquilidad económica. Muchas personas trabajan jornada completa y aun así viven ajustadas.
La situación golpea especialmente a los sectores medios y asalariados formales, históricamente asociados a cierta estabilidad. Hoy, incluso quienes tienen trabajo registrado sienten que el margen económico desapareció.
Las vacaciones, el cambio del auto, las remodelaciones del hogar o incluso pequeñas salidas recreativas quedaron relegadas para una enorme porción de trabajadores. El salario se consume casi íntegramente en sostener la estructura básica de la vida cotidiana.
El podio de las preocupaciones
El informe también revela cuáles son los principales destinos del dinero apenas llega el sueldo. Y la respuesta muestra con claridad cuáles son hoy las prioridades y urgencias de los hogares argentinos.
El 44% de los encuestados señaló al alquiler como su principal gasto mensual. Muy detrás aparecen los alimentos, con el 27%, y el pago de deudas, con el 16%. Más abajo figuran educación, salud y transporte, aunque todos forman parte de una misma lógica: los ingresos se destinan casi exclusivamente a cubrir necesidades básicas.
La vivienda se convirtió en uno de los factores más asfixiantes para los trabajadores. Los aumentos acumulados de los alquileres en los últimos años obligaron a miles de familias a destinar porcentajes cada vez mayores del salario únicamente para sostener un techo.
En muchos casos, más de la mitad del ingreso mensual se consume entre alquiler y expensas. Eso deja muy poco margen para alimentación, servicios, transporte o cualquier gasto imprevisto.
El fiel reflejo del deterioro
Hay un dato del informe que sintetiza como pocos el nivel de deterioro económico: el 73% de los trabajadores afirma que el salario no le dura más de dos semanas.
Es decir, tres de cada cuatro personas se quedan prácticamente sin margen económico antes de la mitad del mes. Dentro de ese universo, el escenario más crítico lo representa el 28% que reconoce que apenas cobra ya destina el 100% del sueldo al pago de cuentas, servicios, alquileres o deudas pendientes.





