El Xeneize se adelantó con el gol de Miguel Merentiel, pero La Raposa puso tablas con el tanto de Fagner. A Merentiel le invalidaron el gol del triunfo en la segunda parte y la visita terminó con 10 futbolistas por la expulsión de Gerson.
El agridulce empate de Boca Juniors frente a Cruzeiro en la Bombonera dejó un diagnóstico preocupante para las aspiraciones del equipo de Claudio Úbeda en la Copa Libertadores.
El inicio del segundo tiempo expuso la peor versión táctica de Boca, evidenciando un retroceso deficitario y una pasividad en las marcas que La Raposa no perdonó.
El empate de Fagner no solo castigó una desatención colectiva tras el desborde de Matheus Pereira, sino que demostró cómo el equipo pierde el eje cuando el rival le acelera las transiciones. Ni siquiera la superioridad numérica por la expulsión de Gerson le permitió al Xeneize recuperar la claridad.
El ingreso de Exequiel Zeballos aportó verticalidad, pero el juego se diluyó en centros y arrestos individuales. La intervención del VAR sobre la hora para anular el segundo tanto de Merentiel por una mano previa de Delgado terminó de configurar un resultado justo: a Boca no le alcanza con el peso específico de sus nombres si no logra encontrar el equilibrio estructural indispensable para pisar fuerte en el plano continental.





