La triste noticia se conoció este fin de semana. Héctor, su esposo, escribió una sentida carta en redes.
Rodolfo Insaurralde murió este domingo 12 en la ciudad de Buenos Aires. El artista plástico, nacido el 7 de octubre de 1963 en Goya, fue “Personalidad Destacada” de la provincia de Corrientes.
Fue formado en la Escuela Normal Nacional Mixta Doctor Mariano I. Loza y en la Escuela Municipal de Arte de Goya. Completó su formación en Misiones, en el taller de Otaño. En 1987 llegó a Buenos Aires tras una invitación para exponer en la galería “El Baldaquino”. Desde entonces fijó residencia en esa ciudad, donde también dictó clases en su Centro Cultural Goya.
Su obra se caracterizó por el hiperrealismo en pintura al óleo, con una técnica rigurosa y una mirada centrada en los detalles. A lo largo de los años expuso en distintas ciudades de Argentina, Estados Unidos y Uruguay, y en 2003 presentó trabajos en la Embajada Argentina en París. Sus piezas integran colecciones privadas en Marruecos, Francia, México, Estados Unidos y el país.
Recibió múltiples distinciones, entre ellas el reconocimiento como Ciudadano Distinguido de Goya en 2011, Ciudadano de Honor de Punta Alta en 2009, y la mención como Personalidad Destacada de la Cultura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. También fue homenajeado con el nombre de una sala en la Casa de la Cultura de Goya y obtuvo un Diploma de Honor del Congreso de la Nación.
Su esposo, Héctor, con quien compartió casi cuatro décadas, lo despidió con un mensaje en redes.
Al respecto, escribió: “Nada salió como lo planeamos pero todo salió como lo quisimos. No duró lo que deseábamos pero fue tan intenso que parecieron mil vidas. De vos, Rodolfo Insaurralde, me enamoró tu altruismo desinteresado, admiré tu perseverancia, tu alegría de vivir, tu capacidad de capitalizar lo bueno de los peores momentos. Me enorgullezco de haberte dado el sí hace casi cuarenta años.
Amo siempre el habernos elegido para llegar juntos a ser viejos, el habernos divertido tanto. Adoro el diálogo que teníamos y cuando se me saltaba la chaveta rematábamos en broma diciéndonos: ‘de viejos chotos te voy a empujar la silla de ruedas’, a lo que te respondía ‘tranqui que yo te llevo el suero’. Ese humor tuyo abrazo y me lo quedo conmigo.
Hoy la vida te arrebata de mi lado, no deja que cumplamos nuestras bromas y nuestros sueños. Lo que ella no sabe es que no va a poder arrancarte de mi corazón y de mi alma. Voy a seguir todo roto pero te tendré siempre presente. Te llevas nuestras complicidades y secretos y yo me los guardo conmigo.
Aplaudo tu forma de haber vivido, de que hicieras lo que se te cantara y a su vez me hicieras un lugarcito. Te aplaudo de pie porque sos mi gran ejemplo.
Gracias por acompañarme.
Gracias por enseñarme.
Gracias por amarme.
Te extraño con desgarro y como plasmaste a escondidas en algunas de tus obras, hoy te susurro al oído ‘te amo’ y te grito en silencio nuestro lema: ‘no te olvides’. Siempre en mi corazón, sos mi alma”(SIC).





